miércoles, 3 de septiembre de 2008

MAPA SENSIBLE: " EL CAMINO DE CASA A LA ESCUELA".


1. Con la cámara de fotos en la mano salgo de casa buscando ver más allá… Miro lo cotidiano con otra intención. La tibieza del impaciente sol queriendo vivir la primavera que no llega, mientras el árbol de mi vereda todavía muestra signos del inestable invierno que aún no se fue.


2. El barrio sur parece conservar en su memoria un pasado de grises y aceradas calles empedradas, que despiertan en mí imágenes del ayer. Vías, tranvías, sombreros, bastones, vestidos largos, abanicos, sombrillas…


3. El amor retratado en un muro que petrificó sentimientos emulando el espejo roto de un destrozado corazón.


4. Escucho el rodar sereno de escasos autos que transportan mecánicamente hacia la rutina diaria.


5. La corteza de ancianos árboles me invitan a tocar. En la ventana virtual de mi mente se abren conceptos como textura táctil y abstracción.


6. El ciclo de la vida que nunca se acaba como clara esperanza de un porvenir mejor. El nacimiento puede palparse en un nido buscando en las alturas un poco de intimidad.

7. El enigma y el misterio de la casa abandonada que jamás se vende porque sus fantasmas internos no se quieren ir.
8. Amarillo vibrante para un cartel que me advierte ¡cuidado! Mi apacible caminata, ahora más alerta a la violencia y la muerte, las armas, la droga, la inseguridad.
9. El ritmo sucesivo y alternado, la armonía de colores desaturados, las líneas rectas que se repiten repicando en una pared recubierta de fragmentos de frío mármol.
10. Mirar más allá, la perspectiva y el horizonte. En mi inconsciente suena una canción de Piero de mi perdida adolescencia. Por mis poros transpira mi sensibilidad aletargada, ahora sobre mi piel.

11. Otra alerta! Parece que la ciudad no perdona la mirada, la música, la poesía, los recuerdos, los sueños.
12. El perfume de los azahares en flor que se filtra desde un patio me invita a escaparme de mi camino. En mi retina el limonero representa la serpiente y la manzana de la Biblia. La exultante naturaleza está exaltada y yo quiero imitarla.
13. Vuelve el orden y la estructura en un entretejido de líneas equilibrado y radialmente simétrico. Ya bajó el río y las aguas retoman su cauce.

14. El sabor del desayuno que humedece la seca boca. El aroma y la tibieza de la harina recién horneada.
15. Ya late en mi corazón el ritmo de la escuela. Después de tantos años todavía produce adrenalina el comienzo.
16. La población se va aglomerando en un edificio gigantesco y magnánimo.
17. Como madre acogedora nos contiene y abre sus puertas.
18. El silencio de la instantánea contradice el bullicio de transportes, motos, autos, niños.
19. El símbolo de nuestra Patria flamea en el alma, hamacándose apasionadamente con la fresca brisa de la mañana.
20. El espíritu de la juventud que moviliza, la energía que despierta, las miradas que se encuentran. Un nuevo día, una nueva oportunidad del destino.

jueves, 28 de agosto de 2008

JAVIER ECHEVERRÍA por Andrea Luque López.

Javier Echeverría, español, Licenciado y Doctor en Filosofía, Licenciado en Matemáticas, Doctor en Letras y Ciencias Humanas.
Profesor de Investigación de "Ciencia, Tecnología y Sociedad" en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid. Realizó investigaciones en instituciones en París, Bruselas, Hannover y Urbana-Champaign. Se interesa por la investigación en Filosofía de la Ciencia y la Tecnología; Ciencia y Valores; Etica de la Ciencia; Ciencia, Tecnología y Sociedad; Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación.
Por sus publicaciones vemos en él un gran interés en manifestar sus ideas, expresarlas, compartirlas. Se interesa por el hombre desde sus diferentes aspectos. Ha publicado libros como, Teleópolis, Cosmopolitas domésticos, Filosofía de la ciencia, Los señores del aire: Telépolis y el Tercer Entorno, Un mundo virtual y La revolución tecnocientífica, entre otros.
Analizando sus entrevistas, publicaciones de revistas y artículos escritos puedo deducir su posición sobre las nuevas tecnologías de la información como provocadoras de cambios en la organización social, que sustentan en una nueva forma de economía, que convierte los ámbitos privados en públicos y transforma el ocio en trabajo y el consumo en producción.
Sostiene que nuestras realidades son una opinión fabricada industrialmente divulgada, entre otros medios, por la televisión. En ese punto me remite a la posición de Harun Faroki, cuando expresa a través de su documental “Imágenes de prisión” la idea de miradas dirigidas a través de una imagen captada por el ojo de una cámara.
Le interesa la imagen cotidiana de una familia viendo la televisión, para analizar la economía del sistema, su terciarización, sus poderes, los mecanismos de control a que los ciudadanos están siendo sometidos sutilmente, el cambio en el tiempo de ocio que se ha transformado en tiempo de producción y el consumo de los ciudadanos se materializa en producción. Somos pasivos consumidores finales.
En su conferencia "Tecnociencia, cultura y sociedad" dialogó con los participantes sobre los desafíos de la educación en la era de internet o -como lo define el autor- en el "tercer entorno" analizando las propiedades emergentes en el proceso de convergencia de las tecnologías digitales.
Para Echeverría, el nuevo espacio social está compuesto por tres medioambientes o entornos: natural, urbano o industrial y electrónico o tecnológico, que conviven y se superponen diseñando una complejidad sin precedentes.
Pone énfasis en los desafíos para los sistemas de enseñanza aprendizaje que plantea la configuración social emergente. Construir un sistema educativo del tercer entorno.
Desde esa perspectiva, reflexionó sobre la transformación de los conocimientos y sobre cómo las nuevas tecnologías intervienen en ese proceso, pensando a la escuela como un sistema de redes con proyecciones más extensas que la de los límites físicos de los establecimientos educativos. Debemos "construir escuelas red" y que, más que llevar internet a la escuela, el verdadero desafío es llevar la escuela a internet. Para Javier Echeverría se trata de integrar las tecnologías en el aprendizaje.

“IMÁGENES DE PRISIÓN” de Harun Faroki.

Este cineasta alemán crea una película con los materiales y el formato de “lo documental”, en la que las imágenes reales impactan por su veracidad y crudeza.
A partir de diferentes videos grabados por las cámaras de seguridad de diversas prisiones entre los años mil novecientos veintiséis y mil novecientos noventa y siete, retrata la vida de los reclusos y la forma de actuar de los guardias, no simplemente como un mero testimonio de la indiscutida y controvertida realidad carcelaria, sino con el propósito de poner al desnudo las diferentes miradas posibles a través del ojo de una cámara.
A mi criterio le interesa generar el ambivalente debate y la reflexión a partir de una apreciación crítica de esta sociedad y de cómo se manipula y dirige la mirada del público con fines determinados utilizando la tecnología como acto político.
Este prestigioso realizador, crítico y teórico denuncia dicha manipulación de la imagen por parte quien ostenta el poder, reflexionando a la vez sobre lo real, explícito y denotado y sobre la visión cinematográfica y lo connotado a través de ella.
Este retratista de rostros y sociedades parte de la filmación de un asilo de niños discapacitados física y mentalmente de Alemania de los años veinte, en la cual las encargadas y enfermeras parecen obsesionadas por ponerlos en movimiento frente a las cámaras, en un infructuoso intento de que respeten una fila y un orden impuestos.
Del asilo pasa a la prisión con el propósito de comparar estas dos realidades tan alejadas aparentemente y tan cerca en la realidad. Con una visión estética remarca con ritmos sucesivos y alternados la fila, el orden, la hilera como desfile militar.
Denuncia la mirada de la cámara como el rey, el dios que todo lo mira y todo lo ve, el poder, el control.
Recién a esta altura hace su aparición la música. Expone un film de una cárcel de Egipto recopilada por E.E.U.U. en 1931, donde un grupo de drogadictos desorientados y abatidos desconocen contra qué enemigo luchar. Golpea brutalmente la sensibilidad, la cara de la locura y la droga.
Trabaja con dos tipos de encuadre, un intento de fila ordenada, grupal, global, masificada, sin identidades y un retrato minucioso de individuos y grupos.
En el relato que acompaña durante todo el documental define que el movimiento es la apariencia y la inmovilidad, la esencia.
La violencia pasa de ser psicológica a física ya que expone a muchos guardias tratando de reducir a un interno, atado. Se pregunta qué es el hombre. Muestra una persona en la cama, totalmente tapada, inmóvil, sabiendo que la estaban observando.
La cámara descubre guardias espiando constantemente, incluso llegando hasta el nivel de perversión, viendo situaciones íntimas y personales. Los reclusos no quieren ser observados.
Ahora ya sin rodeos, el relator comenta la necesidad con fines utilitarios de mantener a los presos con vida, ya que son herramientas, mano de obra gratis en las fábricas, representando un valor a la economía nacional, como un proyecto antropológico. Nuevamente el mudo sonido acompasado de lo reiterado, repetitivo, rutinario.
Pasa a la película mirada desde la óptica del ingeniero, constructor de cárceles, prisiones nuevas, aisladas, invulnerables que se erigen en el horizonte casi como un aviso, una advertencia. Pueden compararse con fábricas, centrales nucleares, aeropuertos.
El autor muestra todo el minucioso proceso de un preso, miembro de la resistencia, condenado a muerte, en su detallado proyecto y plan por escaparse filmado detenidamente ideando herramientas con una cuchara, un alambre extraído del colchón y un trozo de tela como soga.
A este plan de fuga le siguen diferentes escenas de liberación, de excarcelación. Todas distintas pero todas iguales. La relación de los presos con los guardias. El salir con algo en las manos o el salir sin nada, me remite al vacío.
“El sonido es más fácil de cambiar que la imagen”, continúa el relato. Veinte años después, la misma prisión, otros ruidos. Cambian el tono de las órdenes, el deslizamiento de las rejas, los cerrojos. Nuevamente la rutina, lo cotidiano para los que viven esta vida.
Llega la época en la que la prisión es como una fábrica, una industria. Los presos salen a trabajar y las nuevas tecnologías inundan los lugares. Las cárceles no pueden escaparse a esta realidad: altavoces, identificación por el iris, tobilleras de control.
En este profundo análisis e indagatoria teórico filosófica, confronta el movimiento de los presos en la cárcel con el de los consumidores filmado por las cámaras de seguridad de los supermercados, como entes manejados ex profeso por el consumo unos, y por el poder, otros.
Todo se registra en las cintas que nunca se borran, excepto si hay una muerte. La violencia de los guardias que matan a un interno. El paso del tiempo hace que no puedan usarse más armas para controlarlos sino agua con gas lacrimógeno. Los aspirantes para desempeñar este trabajo son preparados y capacitados.
Los guardias manejan y administran la violencia manipulando los internos y las bandas. ¿Para quién es el espectáculo?
Este documental es un encuentro entre las imágenes del mundo real con una mirada, una forma de ver las cosas. Es una denuncia implícita y explícita que obligatoriamente genera un debate y una deliberación en torno a la sociedad, la prisión, la privacidad, el poder, la política, el hombre y la producción cinematográfica.